Es cuestión de suerte

Una vivienda es algo prioritario para que una familia promedio pueda estar un poco estable. Pero antes de obtenerla, una familia como la mía, con un padre Ebanista y una mamá ama de casa han pasado por diversas odiseas para conseguirla.

En busca de la felicidad

“El resultado del indicador de escasez en alimentos fundamentales fue 26,2% en enero, lo cual representa un mejor abastecimiento de estos rubros respecto al mes de diciembre (28,3%)” fue lo publicado en el informe del INPC del BCV del mes de enero.

El aire de Paraguaná

En un reconocido centro comercial de la zona franca, nos aglomeramos casi 400 personas, la razón: aires acondicionados Split de 18.000Btu en nueve mil y tantos bolívares.

La mesada

Un día después de mi cumpleaños número 17 me inscribí en la ilustre universidad de Los Andes, Comunicación Social era la carrera escogida para estudiar y ejercer en los próximos años.

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sábado, 15 de febrero de 2014

La mesada

Un día después de mi cumpleaños número 17 me inscribí en la ilustre universidad de Los Andes, Comunicación Social era la carrera escogida para estudiar y ejercer en los próximos años.

En el primer año de la carrera mi papá me daba 20bs diarios, en ese entonces debía pagar constantemente cyber, sacar copias de libros completos, desayunaba en la universidad, compraba dulces y hasta podía guardar una parte de ese dinero para salir el fin de semana o comprarme una que otra cosa que me gustara. No era mucho, pero lo hacía.

En segundo año todavía me mantenía la misma mesada, cuando los gastos eran mayores me daba dinero aparte, pero estaba tranquila y todavía podía desayunar casi todos los días en la universidad.




Ese año obtuve una beca trabajo de la ULA, por trabajar 8 horas semanales me pagaban 400bs, ese dinero me servía para algunos gastos personales y para no pedir tan constantemente dinero en mi casa. También conseguí un modem de internet para mi computadora, es una renta aparte que tiene mi papá, así ya no frecuento tantos cibers y me ahorraba dinero de mi mesada.

El año siguiente comenzó con la misma cantidad, pero los días lunes me daba completo para toda la semana, los gastos grandes en la universidad eran más constantes, aunque ya las copias no fueran tan abundantes porque no las ingeniábamos para que todo fuera virtual. Ahora los 100bs no llegaban ni al miércoles.

Desayunar en el NURR era raro, sacar copias era solo las necesarias y nada de ahorrar para un brillo labial. Los 100bs se convirtieron en 200/250bs, aparte de los adicionales. El tercer año fue agotador y productivo académicamente, pero económicamente tuve, como muchos, hacer cambios estructurales en mis finanzas estudiantiles. Mensualmente con los 400bs de la beca y los 800bs que me daba mi papá, el único gasto fijo era un yogurt que me comía en la hora del receso. Me volví lo más tacaña que pude.



Hasta ahora nunca he tenido que hacer mercado, comprar productos de limpieza, pagar servicios públicos o algo parecido, hasta la renta del teléfono y la ropa me la compran mis padres.

Ya estoy culminando el cuarto año, ahora no tengo ni idea de cuánto me da mi papa semanalmente, puesto que estoy haciendo el servicio comunitario y me toca comprar almuerzo dos veces a la semana, aparte de las cosas requeridas para dicho servicio, lo cierto es que muy bajito y de forma jocosa mi mamá me dijo que estaba “ganando” más que de un sueldo mínimo.

En el cuarto año de esta hermosa carrera he comprendido, que a pesar de que no tengo que hacer un viaje maratónico para llegar a clase ya que vivo a un km de distancia, que para estudiar en Venezuela hay que tener plata.

miércoles, 12 de febrero de 2014

En busca de la felicidad

En una noche relajada de visita en casa de una tía, estaba mi prima haciendo las respectivas arepas con harina de maíz pelado. Una bolsa sobre el mesón y ¡Ay de ti si te veo haciendo café con leche! fue el saludo amoroso de su esposo.

Ellos tienen una niña de 3 años que aun toma tetero y a pesar de que él trabaja cerca de un popular supermercado valerano, conseguir leche para su hija es igual de complicado que para el resto de los trujillanos.

En estos días venia en la buseta con un compañero de clase, muy oficialista, pero también muy crítico, me afirmo que es a los dueños de los supermercados a quienes les interesan que haya cola, porque así se ahorran trabajadores para caletear los productos, porque los mismos compradores lo hacen. Me calle, estaba asombrada que una persona joven y talentosa pensara así. 

La noche que estaba donde mi tía, mi primo político conto que tuvieron que cerrar el supermercado, buscar a la policía para que ordenara y para que no saquearan y además, vender la leche desde la azotea pasándola con cuerdas o algo así. Esa es la historia que muchos contaron, yo no estaba allí, pero esa es la verdadera historia de nuestro país.

Lo que dicen las cifras 

“El resultado del indicador de escasez en alimentos fundamentales fue 26,2% en enero, lo cual representa un mejor abastecimiento de estos rubros respecto al mes de diciembre (28,3%)” fue lo publicado en el informe del INPC del BCV del mes de enero.
Para el venezolano promedio nada ha mejorado con respecto a los meses anteriores. Daniel Boscán un consumidor Carvajalense opina que la escasez ha aumentado y que cada día esta peor.

La leche, la harina de maíz precocida, el aceite, la margarina y el papel tóale son unos de los productos más buscados por los venezolanos, productos que están clasificados como de primera necesidad, por lo cual están fuertemente regulados por el Estado.

Enormes colas o anaqueles vacíos son dos panoramas con los que día a día se enfrentan los habitantes de un país con enormes reservas de gas y petróleo donde no hay suficientes fuentes de trabajo y “revender” los productos escasos es un muy “buen” negocio.

La política que tienen los supermercados de “2 productos por persona”, limita la adquisición de estos, entonces la cola de dos horas es solo para una o dos cositas.
Según el gobierno nacional, la escasez se presenta porque hay una guerra económica contra el presidente Nicolás Maduro y el acaparamiento domestico, por las compras nerviosas que hacen los venezolanos, afecta aún más la actual crisis alimenticia.

Algunos de los productos escaseados. Foto tomada de BBC Mundo

Según el informe que mencione anteriormente “ha disminuido”, pero ha disminuido con respecto a diciembre ¿los meses anteriores donde quedan? Según el mismo BCV, En los meses de junio, julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre del año 2013 la escasez fue de 19,3%; 19,4%; 20%; 21,2%; 22,4% y 23%. 

Ahora la pregunta es ¿Ha disminuido? La cuenta dice que no, se ha acrecentado paulatinamente y disminuyó solo con respecto al mes anterior.

Estos indicadores también indica que el gobierno no le hace justicia a lo que esta planteado en el articulo 305 de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela del año 1999, que reza que “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, y en consecuencia garantizará la seguridad alimentaria de la población(…)” 

Sin embargo, con la medida tomada más popular tomada por el gobierno nacional que fue importar 39 millones de rollos de rollos de papel sanitario, este producto se ha visto con mayor frecuencia en los supermercados. La situación de la leche es peor, con la harina y la margarina ha disminuido solo un poco.

El turno es para

En este nuevo año se han sumado a la lista otros productos alimenticios y de higiene personal. La harina de trigo, el azúcar, la cera para pisos, el jabón en polvo y de tocador también son muy difíciles de encontrar. Pero la parte más jocosa de todas es que mi hermano, un chavista extremista, exclama indignado que ya en este país ni envenenarse las tripas se puede, porque hasta las gaseosas están desaparecidas.

Pero como no solo de pan vive el hombre, toca cambiar la dieta a yuca, ñame y plátano y pasarlo con jugo de papelón.